Todo comenzó en un momento de pausa forzada. Durante la pandemia, enfrenté un desafío de salud personal —un quiste parauretral— que me llevó a un ciclo intenso de antibióticos. Mi cuerpo pedía a gritos recuperar su equilibrio. Fue en esa búsqueda de sanación donde la medicina natural y los alimentos vivos se convirtieron en mis mejores aliados. Experimentar en carne propia cómo mi energía y bienestar regresaban gracias a los probióticos cambió mi perspectiva para siempre.
Al notar mi mejoría, me di cuenta de una carencia: muchas personas buscaban transformar su salud digestiva, pero encontrar cultivos de calidad cerca de su comunidad era una tarea difícil. El conocimiento estaba disperso y la desinformación abundaba.
No quería simplemente vender un producto; quería que nadie se sintiera perdido en su camino hacia lo natural. Me instruí profundamente en el arte de la fermentación y decidí formar una red de fermentadores. Así nació Qhaliyachi: un espacio donde ofrecemos cultivos vibrantes (Kéfir de leche, Tíbicos, Kombucha) y, sobre todo, asesoría personalizada para que cada persona aprenda a cuidar de su propia medicina en casa.